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viernes, 23 de diciembre de 2011

Sri Lanka: un conflicto olvidado

Sri Lanka es una isla con una gran cantidad de recursos y de gran importancia geoestratégica.  El dominio de la isla permite controlar todo el sur asiático y parte del Océano Índico. Se debe prestar especial atención a la ruta de petróleo establecida entre Oriente Próximo y el sudeste asiático. El 80% de los envíos que abastecen a China y Japón son transportados por esta ruta. Esta ruta discurre entre Sri Lanka y el Archipiélago de Chagos (territorio británico) donde EE.UU estableció una gran base militar que le permite controlar todo el océano. Además Sri Lanka posee importantes yacimientos petrolíferos y minerales como el ilmenit, en el nordeste insular, de gran interés para las corporaciones japonesas de la industria electrónica. También destaca por sus puertos con una gran capacidad para albergar embarcaciones. Las grandes potencias por lo tanto, que necesitan mantener y expandir su hegemonía en el Índico para crecer y sobrevivir, no pueden pasar por alto este relevante territorio.

Sri Lanka fue colonizada por el Imperio Británico hasta mediados del siglo XX. El Imperio Británico se había apoyado en una pequeña minoría de etnia Tamil procedente del sur de la India para establecer su dominio en la isla, donde la mayor parte de la población era cingalesa (~74%). Con la llegada de la independencia en 1948 los británicos dejaron un sistema parlamentario al estilo inglés con dos partidos de consenso, el SLFP (progresista) y el UNP (conservador) que se irían alternando en el poder. A mediados de los 70 hubo un auge del nacionalismo cingalés que resentido por el pasado colonial empezó a cargar contra los derechos de la minoría Tamil. Esto produjo la radicalización de algunos sectores de esta minoría que se alzarían en armas para reclamar la independencia del nordeste de la isla, donde residía principalmente su etnia. El grupo radical más destacable es el de los Tigres de Liberación del Tamil Eelam (LTTE). Desde 1983 hasta 2002 se sucedieron tres guerras entre ambas etnias. Por un lado está el gobierno cingalés apoyado por las grandes potencias que desean tener una buena relación con Colombo para mantener estables sus intereses comerciales y militares en la zona. Por otra banda tenemos a la minoría Tamil apoyada por algunos países opuestos a los intereses de las potencias occidentales y pro-occidentales como Libia y Corea del Norte. Las consecuencias de esta guerra sustentada en los conflictos étnicos de la isla las han pagado en mayor parte los civiles Tamiles que han sido víctimas de masacres, genocidios, hambre y destrucción.

Hace unos años Noruega medió una negociación de paz entre el gobierno srilanqués y los Tamiles para establecer un modelo federal que proporcionara la estabilidad a la isla. Este pacto de paz beneficiaba no solo a la población Tamil que estaba harta de la guerra sino también a todas las potencias que ya tenían sus intereses cubiertos. Este proceso de paz en cambio no parecía estar muy claro y fue para largo. Cuando empezaba a vislumbrarse un acuerdo siempre acababa surgiendo algo que lo rompía y todo volvía a comenzar de nuevo. La inestabilidad era máxima y aunque la resistencia Tamil aseguraba estar dispuesta a mantener la tregua, el más mínimo sobresalto podía ser la chispa que encendiera la llama. Finalmente se reemprendieron los combates hasta que en el año 2009 se declaró oficialmente el fin de la guerra civil, una vez el gobierno srilanqués ya había aplastado a la resistencia Tamil y había tomado el control total de la isla, proclamando así su victoria. Desde entonces se han vivido las secuelas de la guerra con detenciones y represión. Se han abierto diversas líneas de investigación para averiguar los crímenes de guerra cometidos durante el conflicto. El gobierno Srilanqués abrió una por su parte que no es muy fiable. La ONU denunció este hecho e inició otra línea de investigación tampoco muy fiable en la que han interferido China y Rusia, también implicadas. Por todo esto se ha pedido que se inicien nuevas investigaciones que sean independientes para evaluar las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la guerra. Actualmente continúan habiendo atentados terroristas que son atribuidos a los Tamiles, pero a pesar de esto se ha normalizado la situación en el país.

Los pocos medios que abordan el problema han ofrecido siempre una visión manipulada sobre el conflicto parecida a la del islamismo en Occidente. Se muestra a los Tamiles como radicales terroristas suicidas que ponen en peligro la seguridad de los cingaleses cuando es la población Tamil la que ha sufrido las masacres y los genocidios. En todo caso habría que preguntarse quién coloca las bombas y qué es lo que llevado a algunos Tamiles a suicidarse, al igual que ocurre en Palestina.

Calbert




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